Colegio San Mauricio
Reseña patrimonial
El Colegio San Mauricio comenzó a funcionar entre 1951 y 1952 bajo la dirección de los Padres Oblatos, misioneros canadienses profundamente comprometidos con la labor educativa y el bienestar de la comunidad pampina. El establecimiento recibió el nombre de “Colegio San Mauricio” en homenaje al Padre Maurice Lefebvre, quien fue su creador.
Su origen estuvo vinculado a la necesidad de proporcionar atención y educación a los hijos de los trabajadores, complementando la red de servicios que caracterizaba a las oficinas salitreras como comunidades autosuficientes.
Inicialmente se creó un curso de kínder orientado a la educación parvularia y al cuidado de los niños más pequeños, para posteriormente incorporar niveles de enseñanza primaria. El establecimiento funcionó como un colegio mixto y de carácter elemental, impartiendo cursos desde primero hasta cuarto año preparatorio. Una vez completado este ciclo, los estudiantes continuaban sus estudios en la Escuela Mixta N.º 35 para cursar los niveles superiores de enseñanza básica.
Más allá de su función educativa, el Colegio San Mauricio cumplió un importante rol social. Proporcionaba un espacio seguro para los hijos de obreros y empleados mientras sus padres desarrollaban labores productivas o domésticas, contribuyendo a la organización familiar y comunitaria. Asimismo, servía como punto de apoyo para iniciativas de bienestar, incluyendo acciones de cuidado infantil, alimentación complementaria y coordinación con los servicios de salud de la oficina.
La formación impartida combinaba contenidos escolares básicos con actividades orientadas a la socialización, la creatividad y la transmisión de valores. Los niños participaban en juegos colectivos, manualidades elaboradas con materiales disponibles en la pampa, actividades artísticas y celebraciones comunitarias vinculadas tanto al calendario cívico como religioso. La administración de los Padres Oblatos otorgó además una fuerte presencia a la educación valórica y espiritual, fortaleciendo los vínculos entre la escuela, la iglesia y las familias del campamento.
El Colegio San Mauricio se emplaza entre el Mercado y la cancha de básquetbol de la Oficina Salitrera Humberstone, con acceso por un costado de la Iglesia y también desde la calle Blanco Encalada. Su ubicación dentro del área de servicios del campamento muestra la importancia que tuvo la educación y el cuidado infantil en la organización cotidiana de la vida pampina.
Arquitectura y características constructivas
La estructura principal y sus revestimientos fueron construidos en madera de pino Oregón, uno de los materiales más utilizados en Humberstone por su resistencia y disponibilidad. Los muros presentan un sistema de albañilería con rellenos de concreto pampino, técnica constructiva adaptada a las condiciones ambientales de la pampa.
Su diseño privilegia espacios simples y adecuados para la enseñanza, con salas de clases organizadas en torno a un patio amplio destinado a la recreación y a las actividades al aire libre. Las salas ocupan una superficie aproximada de 350 m², mientras que el patio alcanza cerca de 300 m², configurando un conjunto pensado para el aprendizaje, la convivencia y el resguardo de niños y niñas en un entorno aislado.
Su estado de conservación actual es regular.
Uso actual
Actualmente el edificio alberga la Sala donde se ubica la exposición de “Puertas y Ventanas”. La exposición permite apreciar el trabajo de carpintería desarrollado en la época y comprender cómo estos elementos formaron parte de la vida cotidiana en viviendas, edificios administrativos, espacios comunitarios y recintos industriales.
A través de puertas, ventanas, mamparas y otros componentes constructivos, la muestra pone en valor la riqueza técnica y estética de la arquitectura pampina, evidenciando las distintas tipologías, materiales, sistemas de fabricación y soluciones constructivas empleadas en los campamentos salitreros.
Historias de vida pampina
Una de las educadoras universitarias del parvulario fue la Señora Luisa Neira Bahamondes, quien se casó con el médico de Humberstone Dr. Sergio González.
Los niños del parvulario utilizaban delantal blanco bordado con su nombre. En cuanto al uniforme, las niñas vestían falda café y los niños pantalón corto del mismo color. Inicialmente, los niños usaban camisa y las niñas una blusa de diseño escocés en tonos café y amarillo; sin embargo, debido a la falta de tela de este tipo, posteriormente se estandarizó el uso de falda café y blusa beige, acompañada de corbata y coscacho café, este último característico de las brigadas.
Para sus colaciones, los niños llevaban una pequeña bolsa donde transportaban pan o fruta. En la sala de clases disponían de materiales educativos como libros, silabarios y juegos didácticos de madera, entre ellos figuras geométricas como cubos, triángulos y rectángulos.
Galería de fotos
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