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Moldelería

Reseña patrimonial

Debido al aislamiento geográfico de la oficina Humberstone, la obtención de repuestos desde el exterior podía implicar largos tiempos de espera. En este contexto, la Moldelería cumplía un papel fundamental, ya que permitía fabricar localmente los modelos necesarios para reproducir piezas y responder con mayor rapidez a las fallas mecánicas.

Los maestros modelistas transformaban planos y diseños técnicos en modelos de madera. Dado que muchas piezas eran estándar, se mantenía un inventario de modelos. Cuando una pieza metálica se dañaba o debía ser reemplazada, el modelo correspondiente podía ser buscado y llevado nuevamente al proceso de fundición para fabricar una nueva. De esta manera, una pieza que había sido diseñada y construida años atrás podía volver a cobrar vida.

Durante el período en que funcionó como La Palma (1872–1932), este espacio estuvo orientado principalmente a la elaboración y reparación de modelos necesarios para mantener en funcionamiento la maquinaria de la oficina. Tras su transformación y modernización, y luego de adoptar el nombre de Santiago Humberstone en 1934, la Modelería adquirió una mayor especialización y escala. Así, aunque el recinto mantuvo su función esencial de apoyar la reparación y fabricación de piezas para la maquinaria, su actividad evolucionó junto con las necesidades de la oficina, hasta su cierre definitivo en 1960.

Molderia-1

Arquitectura y características constructivas

La Moldería es un galpón industrial de gran tamaño, formaba parte del sector industrial y estaba ubicado cerca de la fundición y la tornería para facilitar el flujo de creación de piezas metálicas “in situ”.

Su estructura combina madera y planchas de calamina, materiales muy propios de la arquitectura salitrera, porque eran prácticos, rápidos de montar y adecuados para el clima seco del desierto.

El edificio tiene una forma alargada y simple, con muros rectos y una techumbre liviana. En su fachada se repiten vanos y ventanas pequeñas, que ayudan a ventilar e iluminar el interior. En su interior se aprecia la estructura vista de pilares, vigas y envigados, que sostienen el espacio el techo. Los revestimientos metálicos y las piezas de madera muestran el uso intenso y el paso del tiempo, reflejando su estado actual de conservación.

Historias de vida pampina

La historia de la Modelería es también la historia de los trabajadores que conocían cada pieza, cada modelo y cada solución necesaria para mantener en funcionamiento la maquinaria de la oficina. Su oficio permitía transformar un diseño representado en un plano en un modelo de madera y, posteriormente, en una pieza metálica capaz de reparar una máquina o mantener en movimiento una locomotora.

El proceso comenzaba con la interpretación de los planos y las dimensiones de la pieza que se necesitaba fabricar. A partir de esta información, el maestro modelista construía una réplica en madera, utilizando materiales resistentes y estables, como el pino Oregón. El modelo debía elaborarse con gran precisión y, en algunos casos, tener dimensiones ligeramente mayores que la pieza final, considerando la contracción que experimentaría el metal al enfriarse después de la fundición.

Una vez terminado, el modelo era trasladado al taller de fundición, donde se utilizaba para formar, mediante arena, la cavidad que daría origen a la pieza metálica. Con este procedimiento podían reproducirse componentes de diversa complejidad, como engranajes, válvulas, impulsores de bombas y otras piezas de maquinaria industrial.

Galería de fotos

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Proyecto financiado por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural a través del Fondo de Mejoramiento Integral de Museos.

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