Taller de fraguas
Reseña patrimonial
El Taller de Fraguas era un espacio fundamental de la maestranza de la oficina salitrera, donde el trabajo del fuego y del hierro permitía fabricar, reparar y mantener las herramientas y piezas necesarias para el funcionamiento de Humberstone.
Entre sus labores se encontraba la fabricación y reparación de herramientas utilizadas por los calicheros, como barretas, combos y picos, indispensables para extraer el caliche bajo las exigentes condiciones de trabajo del desierto. Debido a la dureza del mineral, estas herramientas sufrían un desgaste constante. Por ello, una tarea habitual de los herreros era recuperar y reforzar sus puntas mediante procesos de templado, prolongando su vida útil y devolviéndoles las condiciones necesarias para continuar trabajando.
La fragua también atendía las necesidades del transporte. Se reparaban ruedas, ejes y otras piezas de las carretas utilizadas para trasladar el caliche, y en algunas oficinas los herreros fabricaban y colocaban herraduras para las mulas, animales fundamentales para el transporte y las labores cotidianas de la pampa. De esta manera, el trabajo de la fragua estaba vinculado no solo con la producción salitrera, sino también con los oficios y actividades que sostenían la vida diaria de la oficina.
Los protagonistas de este lugar eran los herreros y otros trabajadores especializados de la maestranza, cuyos conocimientos se adquirían y perfeccionaban a través de la práctica del oficio. Su capacidad para fabricar, adaptar y recuperar piezas era fundamental para responder a las necesidades de la oficina y mantener la continuidad de sus actividades.
Este espacio permite reconocer el trabajo cotidiano, muchas veces poco visible, de quienes contribuyeron a sostener la vida productiva de la oficina y a hacer posible el funcionamiento de una comunidad que habitó y trabajó en medio de la pampa salitrera.
Arquitectura y características constructivas
El Taller de Fraguas es un galpón industrial liviano, de estructura mixta en madera y metal, cerramientos de calamina y cubierta a dos aguas, cuya arquitectura privilegiaba la funcionalidad sobre la ornamentación.
Los vanos, de carácter rectangular y distribuidos según la funcionalidad del taller, permiten iluminación natural y favorecen el intercambio de aire en un recinto sometido a condiciones de alta temperatura y polvo.
Su valor reside tanto en la tipología constructiva como en la evidencia material de su función dentro del conjunto productivo de Humberstone.
El taller conserva su volumetría general, pero presenta un estado avanzado de deterioro material: oxidación de planchas, pérdida de cubierta y desprendimiento de cerramientos.
Historias de vida pampina
Al ingresar a este lugar, es posible imaginar el intenso ambiente de trabajo que alguna vez lo caracterizó: el calor del fuego, el sonido de los martillos golpeando el metal y la presencia constante de los trabajadores de la maestranza. Aquí, los herreros calentaban el hierro en la fragua y, cuando alcanzaba la temperatura adecuada, lo trabajaban sobre el yunque para darle forma, repararlo o recuperar sus características de uso.
Según registros de 1925, la Oficina Salitrera Humberstone contaba con tres fraguas completas, equipadas con sus herramientas, y una fragua adicional ubicada directamente en las calicheras para realizar reparaciones en el lugar de trabajo. Uno de sus galpones contaba, además, con un gran horno de fundición y moldes de madera, lo que permitía fabricar localmente determinadas piezas de repuesto y resolver parte de las necesidades de la oficina en medio del aislado desierto.
Galería de fotos
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Proyecto financiado por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural a través del Fondo de Mejoramiento Integral de Museos.




