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Taller de reparación de locomotoras

Reseña patrimonial

El Taller de Locomotoras fue una instalación esencial para el funcionamiento de la Oficina Salitrera Santiago Humberstone. Era el lugar donde se reparaban y mantenían las locomotoras que aseguraban el transporte del caliche, además de movilizar trabajadores, materiales e insumos entre los distintos sectores de la oficina.

Humberstone contaba con 18 locomotoras, principalmente de fabricación inglesa y alemana. Estas recorrían una red ferroviaria de trocha angosta, un tipo de vía con menor separación entre los rieles que facilitaba el transporte del caliche y materiales entre las calicheras, la planta industrial y los distintos sectores de la oficina.

Para mantener la seguridad de la vía, los trabajadores utilizaban instrumentos como el escantillón, herramienta que permitía verificar la correcta separación entre los rieles y garantizar el tránsito seguro de las locomotoras.

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Arquitectura y características constructivas

El Taller de Locomotoras correspondía a uno de los edificios de mayor tamaño de la oficina salitrera, después de la planta industrial. Su gran escala respondía a la necesidad de albergar locomotoras, maquinaria pesada y los equipos destinados a su mantención y reparación.

Su estructura combinaba armazones de acero y madera de pino Oregón, con revestimientos de calamina, materiales característicos de la arquitectura industrial salitrera. El piso incorporaba rieles y fosos de inspección que permitían a los mecánicos trabajar bajo las locomotoras para revisar ejes, frenos y otros componentes mecánicos.

El edificio disponía además de puentes grúa instalados en la estructura superior, capaces de levantar calderas, motores y otros componentes de gran peso, además de tornos de gran bancada destinados a la reparación y rectificación de ruedas y piezas metálicas.

Su estado de conservación es regular

Historias de vida pampina

En medio del desierto, detener una locomotora no era una opción. El aislamiento de la pampa obligaba a resolver los problemas con los recursos disponibles, por lo que mecánicos ferroviarios, torneros, caldereros y otras cuadrillas especializadas trabajaban en turnos continuos, incluso los domingos y días festivos, para mantener las locomotoras operativas y asegurar la continuidad de la producción durante las 24 horas del día.

Cuando faltaban repuestos importados desde Inglaterra o Estados Unidos, eran ellos mismos quienes fabricaban piezas de reemplazo, desde pernos de alta resistencia hasta complejos componentes de fundición.

Entre las labores más especializadas destacaba el trabajo de los caldereros, encargados del mantenimiento de los tubos de fuego y de eliminar el sarro producido por el uso de agua salobre. Estas tareas requerían gran experiencia y eran fundamentales para garantizar el funcionamiento seguro y eficiente de las locomotoras.

Galería de fotos

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Proyecto financiado por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural a través del Fondo de Mejoramiento Integral de Museos.

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