Recorridos »

Taller Eléctrico

Reseña patrimonial

El Taller Eléctrico era la unidad técnica encargada de garantizar el suministro y mantenimiento de la energía eléctrica necesaria para el funcionamiento de la oficina salitrera. Integrado a la maestranza y estrechamente vinculado con la Casa de Fuerza, este espacio desempeñaba un papel esencial para mantener en operación tanto la planta industrial como los servicios del campamento.

Aquí se realizaban labores de mantenimiento y reparación de motores eléctricos, tableros de control, interruptores de alta tensión y sistemas de distribución de energía. Uno de sus trabajos más especializados era el rebobinado de motores eléctricos utilizados en chancadoras, correas transportadoras y otras maquinarias sometidas a intensas condiciones de trabajo.

Estas labores estaban a cargo de cuadrillas de trabajadores especializados, entre ellos técnicos y maestros eléctricos, quienes también integraban las cuadrillas responsables de mantener y reparar la extensa red de postes y cableado que distribuía la energía hacia las instalaciones industriales y otros sectores de la oficina.

En una oficina ubicada en pleno desierto, a cientos de kilómetros de los principales centros urbanos, el trabajo de estos especialistas permitía que Humberstone funcionara como una verdadera “isla tecnológica”, capaz de producir, iluminar y mantener operativa una compleja ciudad industrial durante las veinticuatro horas del día.

Taller-electrico-1

Arquitectura y características constructivas

Estructura de madera con entramados y revestimientos de tablas en el interior, mientras que el exterior está recubierto con planchas de calamina ondulada.

El estado de conservación es regular.

Historias de vida pampina

La vida en Humberstone y Santa Laura continuó iluminada gracias al suministro de energía proveniente de la oficina salitrera Peña Chica. Su planta eléctrica, de mayor capacidad, no solo abastecía sus propias instalaciones y los campamentos de explotación que dependían de ella, sino que también generaba un excedente que era comercializado a otras oficinas salitreras.

En las viviendas del campamento, el suministro eléctrico era limitado y cuidadosamente administrado. Cada unidad habitacional recibía una dotación determinada de energía, cuya distribución y control estaban a cargo del encargado eléctrico, siguiendo instrucciones de la administración. De este modo se regulaba el consumo doméstico y se evitaban excesos, en un sistema que reflejaba el carácter disciplinado y jerarquizado de la vida en la pampa.

Galería de fotos

Logo Corporación Museo del Salitre (blanco)

Comparte en tus redes sociales:

Proyecto financiado por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural a través del Fondo de Mejoramiento Integral de Museos.

Scroll al inicio