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Hotel

Reseña patrimonial

El hotel de Humberstone fue un espacio de alojamiento, reunión y vida social para jerarquías administrativas, visitantes y solteros de alta categoría laboral. Su presencia refleja con claridad la estructura social de la oficina, donde no todos los habitantes tenían acceso a los mismos servicios ni a los mismos espacios. Junto con la piscina y el área de camarines, ocupó una manzana completa y se convirtió en una pieza importante del sector más representativo del campamento.

Entre sus instalaciones destacaban el bar, el salón de billar, los comedores, una amplia cocina y una gran terraza conocida como “La Pérgola”, donde se realizaban bailes, encuentros sociales y celebraciones especiales. También estaba “La Cantina”, que funcionaba exclusivamente en los días de fiesta como expendio de bebidas alcohólicas, siendo las más comunes las “pílsener”, las “chuicas” y las “damajuanas” de vino.

Más que un lugar para dormir, el hotel concentró salones, comedor, billar, bar y una pérgola destinada a bailes y celebraciones. En él se organizaban fiestas de profesores, aniversarios de clubes y actividades de año nuevo, mostrando que también fue un centro de sociabilidad selecta. Su valor patrimonial está en revelar la vida de los sectores profesionales y la forma en que la empresa intentó retener talentos en la pampa.

Arquitectura y características constructivas

El Hotel ocupa una manzana completa junto a la piscina y sus camarines, extendiéndose desde la calle Manuel Blanco Encalada hasta la calle Pedro de Valdivia. El edificio posee aproximadamente 900 m² construidos, complementados por una terraza de 160 m² y un patio interior.
Fue construido con tabiquería de madera rellena de concreto pampino, muros con antetecho y tabiquería estucada. Los pisos, cielos, puertas, ventanas y molduras fueron elaborados en pino Oregón, madera ampliamente utilizada en la arquitectura salitrera por su resistencia y disponibilidad.

La disposición interna y la presencia de una pérgola para eventos lo convierten en un edificio híbrido: alojamiento, club social y espacio festivo.

Historias de vida pampina

Por su pérgola pasaron orquestas en vivo y bandas como Huambaly o Ritmo y Juventud, que animaron bailes y celebraciones. Los recuerdos mencionan un ambiente elegante, con partidas de billar antes de comer y encuentros que marcaban la vida social de los sectores administrativos. También se recuerda la cocina de fierro que aún permanece como vestigio de la vida doméstica y técnica del lugar.

El hotel habla de un mundo salitrero donde convivencia, jerarquía y ocio se entrelazaban bajo normas muy definidas. En ese sentido, fue un lugar donde también se representaba la imagen moderna de la oficina.

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